Lázaro Báez y su ex mujer, angustiados porque su hijo mayor sigue preso

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La televisión mostraba los móviles del Servicio Penitenciario Federal regresando a Ezeiza. Lázaro Báez no había podido ingresar el lunes por la noche al barrio privado Ayres del

Pilar, y en Río Gallegos parte de su familia seguía la situación con ansiedad. A la mañana siguiente, los abogados del contratista K llamaron a su ex esposa Norma Calismonte, para garantizarle que el arresto domiciliario se haría efectivo. Entre la calma que buscaban llevar, una preocupación estaba latente: Martín, el mayor de sus hijos varones, sigue preso y ahora estaba sólo en el Penal de Ezeiza. El mismo sentimiento le manifestó Lázaro a un allegado desde el domicilio reservado en el Gran Buenos Aires al que finalmente fue trasladado el miércoles a la medianoche.

Norma Calismonte visitó por última vez a su hijo Martín en la cárcel en febrero, cuando cumplió años. Desde entonces, y a raíz de la pandemia por el coronavirus, no pudo volver a viajar. Es su mayor preocupación, secundada por la situación económica de la familia tras los embargos millonarios que sus cuatro hijos enfrentan desde que fueron procesados por lavado de dinero. El jefe del clan, Lázaro Báez tiene todo su patrimonio en manos de la justicia: 1.412 propiedades valuadas en U$S 205 millones.

Cuando le informaron que después de cuatro años y medio iba a dejar el penal de Ezeiza al haber obtenido el arresto domiciliario, la preocupación de Lázaro fue la continuidad de Martín en el Pabellón 6 de aquella prisión, al que llegó el 7 de febrero de 2019. Su padre estaba allí desde abril de 2016.

El lunes, vecinos del country Ayres de Pilar no dejaron ingresar a Lázaro Báez para cumplir con la prisión domiciliaria. Foto: Rafael Mario Quinteros

El lunes, vecinos del country Ayres de Pilar no dejaron ingresar a Lázaro Báez para cumplir con la prisión domiciliaria. Foto: Rafael Mario Quinteros

Durante este año y medio sus celdas fueron lindantes, compartieron el mismo pabellón. A Lázaro le pesaba ver a su hijo detenido, pero al menos en aquel contexto intramuros lo tenía cerca. 

Ambos iban pidiendo en simultáneo su excarcelación o arresto domiciliario. La respuesta fue siempre la misma por parte del Tribunal Oral Federal 4 (TOF 4), que los juzga por lavado de dinero: negativa. Los jueces explicaron varias veces que no confiaban en el compartamiento de ambos, ya que habían movido dinero cautelado -aproximadamente 5 millones de dólares- cuando pesaban sobre ellos inhibiciones y embargos.

Finalmente, y tras un laberíntico recorrido judicial, Lázaro Báez logró este lunes que le otorguen el arresto domiciliario y empezó otra odisea de 72 horas. Tuvo que regresar a la cárcel a dormir porque los vecinos del barrio privado Ayres de Pilar obstruyeron el ingreso de los móviles del SPF. Pidió entonces, dormir en el Pabellón junto a su hijo.

A la mañana siguiente, después de que sus abogados propusieran un nuevo domicilio, se comunicaron telefónicamente con Norma Calismonte. Le garantizaron que el arresto domiciliario se iba a hacer efectivo. Hubo preguntas sobre el estado de salud del empresario patagónico. Desde el entorno familiar, señalaron a Clarín que pese a la tranquilidad que buscaron llevar en aquella conversación, la mayor inquietud es que Martín se quedaba detenido y solo en Ezeiza.

Claudia insaurralde, pareja de Lázaro Báez.

Claudia insaurralde, pareja de Lázaro Báez.

Esto derivó en otros llamados telefónicos. La esposa de Martín Báez permanece en Buenos Aires desde que quedó detenido, y lo visita semanalmente. Ella se comunicó con su suegra para decirle que Martín "estaba bien, tranquilo porque permanecía con los mismos compañeros de pabellón", a quienes conoce hace más de un año y medio.

Lázaro Báez está alojado en un domicilio reservado, una casa ubicada en un barrio semi cerrado que le prestaron. Mantuvo algunas comunicaciones telefónicas con allegados. El planteo se reiteró: logró dejar la cárcel después de cuatro años y medio, "pero Martín sigue adentro y eso es lo que más le pesa", contó una de las personas con las que habló.

Causas judiciales y fútbol, eran la rutina que padre e hijo compartían en la cárcel. "Hacé algo, estudiá, matá el tiempo con algo", le recomendó Lázaro Báez al mayor de sus hijos varones, apenas ingresó a la cárcel.

Desde que dejó el penal, Lázaro no se comunicó con la totalidad de su familia radicada en la capital santacruceña: quienes llaman deben hacerlo al celular de su novia, Claudia Insaurralde.