La Ruta del Dinero K: para el fiscal, "todas las operaciones de lavado iniciaban y terminaban en Austral y en Báez"

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"Lázaro Báez no actuó de un modo solitario ni de forma desorganizada, todo fue de modo colectivo, con personas de diversas especialidades, profesionales de patrimonios ilícitos (...) buscaron legitimar los fondos

de origen ilícito", dijo el fiscal ante el Tribunal, Abel Córdoba en la segunda etapa de sus alegatos en el caso de la Ruta del Dinero K, donde este jueves dará a conocer cuál será su pedido de condena para el empresario K y otros 16 imputados, que lavaron al menos 60 millones de dólares. Para todos pedirá condena, y reiteró que todas las maniobras de blanqueo "iniciaban y terminaban en Austral Construcciones y en Báez".

El fiscal Abel Córdoba inició sus acusaciones la semana pasada, cuando sostuvo que el ex socio comercial de Cristina Kirchner encabezó una "organización que se dedicó a mover dinero oculto" y que el delito precedente de tales operaciones eran tanto las maniobras "tributarias como la obra pública". Esas irregularidades son juzgadas en otro expediente, en el que Báez está acusado junto a Cristina Kirchner. Córdoba dijo que los contratos obtenidos por Austral fueron "el origen del ilícito de lavado, como el del delito precedente y la clave para la repatriación de fondos". 

La maniobra delictiva tuvo como pieza central a Austral Construcciones, que recibía fondos del Estado a través de los contratos viales. Las querellas de la Unidad de Información Financiera (UIF), la AFIP y la Oficina Anticorrupción (OA) ya pidieron condenas para el empresario: nueve años, ocho y ochos años y medio, respectivamente. Todos sostuvieron que parte del dinero que Báez recibía por la obra pública se volcó a las operaciones juzgadas.

El delito atribuido en esta causa fue considerado un "procesamiento conglobante" -ya que se resolvió en tres etapas-, y fue por "integrar una banda dedicada a lavar dinero entre 2010 y 2013 agravado por la habitualidad". Se tuvo también, en cuenta el "atesoramiento de fondos en Suiza", además de la exteriorización de dinero y su reingreso al país.

En esta segunda jornada, y previa al pedido de condena contra el empresario K, el representante del Ministerio Público Fiscal detalló al menos seis instancias en las que se movió dinero "de origen ilícito" y se incorporó "a una compleja estructura, a la organización delictiva", con el fin de lavar fondos. Entonces, detalló que para que esto ocurriera, "hubo no sólo dinero líquido que provenía de Austral Construcciones, sino también "altos niveles de secretismos".

Al respecto detalló que la ingeniería de lavado de activos utilizó "sociedades existentes, vehículos paralelos, donde además se conjugaron 17 voluntades con actos propios y definidos". Todo esto posibilitó que se canalizara dinero, "una segunda etapa de atomización del mismo, la interrupción de cualquier tipo de trazabilidad, el ocultamiento del origen del dinero ilícito".

Una vez más cargó contra Báez, a quien ya había señalado como "la cabeza de toda la organización" y en esta ocasión resaltó: "Todo se realizó bajo las órdenes de Lázaro Báez. Después de todo ese circuito, los fondos vuelvieron a la contabilidad de Austral por decisión de Báez".

Para el fiscal ante el TOF 4, ya no quedan dudas de que el origen del dinero volcado a las operaciones de blanqueo entre 2010 y 2013, "tenían un origen ilícito", Si se hubiese tratado de dinero legal, remarcó Córdoba "tenían opciones menos intrincadas, menos costosas y más vinculadas a la actividad de base para capitalizar a Austral Construcciones".

No era ese el objetivo real, según sostuvo la fiscalía, sino que cada cuenta radicada en Suiza, cada empresa off shore creada en paraísos fiscales, perseguía un único fin: lavar dinero. "Báez conocía que había otros circuitos más básicos y legales, eligió otros". Fue cuando indicó que este circuito cerrado donde se movieron grandes sumas de dinero, con poca transparencia respecto a los beneficiarios finales, "empieza y termina en Austral Construcciones y en Lázaro Báez". Toda esa operatoria confirma -concluyó Córdoba-, "el origen ilícito de los fondos. Lo que hicieron fue participar en una estructura de lavado de dinero de forma plural y organizada".

En el primer tramo de su planteo, había esbozado que Lázaro Báez estuvo "a la cabeza de una organización que operaba con fondos ocultos".

Córdoba consideró que Báez "fue el creador, el artífice del entramado que desde Austral se ramificó a otras firmas usadas para las maniobras de lavado". Y reforzó el concepto: "La organización con despliegue transnacional tuvo a la cabeza a Lázaro Báez, quien detentó el poder total de Austral como de la organización de lavado, contó con toda la estructura de relevancia con una colaboración incondicional de los socios formales, de sus directivos, de sus subordinados e incluso familiares".