Horacio Rodríguez Larreta y Alberto Fernández: una relación que vuelve a fase cero

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“La foto que le daba tranquilidad al sector racional de la sociedad, la de una nueva etapa la de gestionar a través del diálogo, ellos la rompieron”, describe un importante dirigente

larretista. Se refiere a aquélla imagen, a esta altura agrietada, de Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta trabajando, a la que se aferraron los moderados de uno y otro lado. A diferencia del albertismo, cuyo nacimiento el propio Presidente bloqueó en contra del manual de conducción del peronismo, el Jefe de Gobierno porteño edifica su espacio para dar pelea desde Juntos por el Cambio.

El ex funcionario y operador peronista José Pampuro solía describir su distanciamiento posterior con Cristina Kirchner, con la metáfora de una copa que se rompe. “Por ahí se pueden recuperar todos los pedacitos y hasta pegarla para reconstruir esa copa. Pero ya no va a ser la misma”. Algo similar piensan en la Ciudad.

Cerca de Larreta creen tener la información de que el domingo de la semana pasada, Cristina le insistió a Alberto Fernández para que avanzara con la quita a la Ciudad y que el conflicto con la policía bonaerense terminó por moldear el anuncio.

Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta. Foto: Marcelo Carroll.

Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta. Foto: Marcelo Carroll.

Está claro que esto lo impulsó ella. Recuperar la confianza va a ser difícil. El diálogo con Alberto continuará, pero en temas como la pandemia. Lo que no va a hacer Horacio es levantar el teléfono, si quieren negociar que llamen”, afirman cerca de Larreta sobre la nueva normalidad.

Por delante queda otro posible foco de conflicto, la reforma judicial. Si el proyecto termina siendo ley, implicará el traslado a la órbita porteña de juzgados en lo penal. Pero también de los fondos. “Con este antecedente, si no está clara la transferencia de fondos, podemos no aceptarlo, porque todo los traspasos comprenden un convenio que después lo tiene que aprobar la Legislatura”, explican.

Pocos lo habían visto a Larreta tan duro. El día del anuncio de la quita, estaba tomando un café con una de sus espadas en el Congreso, el vicepresidente de la Cámara de Diputados, Alvaro González, cuando sonó su celular. Era el ministro Eduardo “Wado” de Pedro que le adelantaba la noticia. “Vos no me podes llamar cinco minutos antes, yo doy por terminadas las relaciones, ustedes me están traicionando”, respondió áspero Larreta.

Durante el fin de semana, funcionarios de la Ciudad se abocaron a preparar informes de las distintas áreas involucradas. La presentación ante la Corte Suprema tendrá dos planos. Un amparo para que la situación quede stand by y otro para dirimir la cuestión de fondo. Algunos trascendidos indican que la Corte abriría un periodo entre 30 y 60 días para que las partes se pongan de acuerdo.

A fines de 2015 y principios de 2016 se definió la transferencia de competencias y facultades a la Ciudad para que se hiciera cargo de la Seguridad. En ese momento, de un total de 44 mil miembros de la Policía Federal, algo más de 20 mil estaban destinados a la Capital Federal. Los funcionarios porteños tomaron eso como base, un 45%, para estimar el costo total no sólo en concepto de salarios sino también patrulleros, armamento, tecnología, lugares físicos de capacitación y adiestramiento, entre otros ítems. A grandes rasgos el gasto se divide un 80% en salarios, 12% en gastos corrientes y un 8% gastos de amortización capital, por la renovación de autos, armas.

Alberto Fernández con intendentes bonaerenses, al hacer el anuncio de la quita a la Ciudad de Buenos Aires.

Alberto Fernández con intendentes bonaerenses, al hacer el anuncio de la quita a la Ciudad de Buenos Aires.

En 2015, esa cuenta daba 13 mil millones de pesos, equivalentes a 2,35 puntos de la coparticipación. 2016 fue definido como un año de transición donde se iría transfiriendo policías en tandas, pero no todos. Y a partir de enero 2017, estaría completado.Pero, según la Ciudad, para justificar la quita, el Gobierno hace la cuenta en base a 2016 para cuantificar hacia abajo los fondos que le corresponden.

En el gobierno porteño admiten que había conversaciones. A principio de año, Silvina Batakis por el Gobierno y Martín Mura por la Ciudad, eran los encargados. La Ciudad estaba dispuesta a ceder 0,5 puntos si el Consenso Fiscal que limitaba la suba de impuestos se suspendía, tal como ocurrió. Medio punto pero sin pandemia. Por eso con el coronavirus, las conversaciones se esfumaron.

En la sede de Parque Patricios aclaran que la quita no es de un punto sino de 1,18 y que en 2021 va a ser equivalente a 53 mil millones de pesos. Y que el proporcional que le sacarán este año asciende a 13 mil millones.

“No me gusta vivir en un país donde el poder central, determina graciosamente a quién ayuda y a quién no”, decía Alberto Fernández en mayo en Formosa, junto a Gildo Insfrán.

Al 31 de agosto de 2020, según la consultora Aerarium, la Nación envío fondos discrecionales –por afuera de la coparticipación federal y según la decisión unilateral de la Casa Rosada, como suele ocurrir en todas las gestiones- a todas las provincias, incluidas la Ciudad. Pero las más beneficiadas con el aumento de los montos, en relación a 2019, fueron la provincia de Buenos Aires (628% más), Tucumán (491%), San Luis (239%) y Santa Cruz (189%). En tanto los dos distritos que menos dinero recibieron fueron la Ciudad (37%) y Córdoba (23%). De ahí se explica que el gobernador Juan Schiaretti haya sido el único mandatario peronista en no apoyar al Gobierno.

Conferencia de prensa del jefe gobierno Horacio Rodríguez Larreta en respuesta a la quita anunciada por el Gobierno nacional. Foto: Germán García Adrasti

Conferencia de prensa del jefe gobierno Horacio Rodríguez Larreta en respuesta a la quita anunciada por el Gobierno nacional. Foto: Germán García Adrasti

En medio de este clima de confrontación, el Ejecutivo enviará esta semana el Presupuesto. Desde Juntos por el Cambio, la predisposición no es la mejor. “Es el presupuesto de un plan pero no hay plan, no se sabe qué van a hacer con energía, al parecer prevén una inflación del 28%”, comenta un diputado opositor.

Una de las principales socias política de Larreta es María Eugenia Vidal que se define conciliadora, pero que sabe que la respuesta kirchnerista es, cuando peor, redoblo la apuesta. En encuentros privados de Juntos por el Cambio suele decir que los que están gobernando tienen que dialogar con la Nación y los que no, dependerá del tema. Pero antes de que se rompiera la confianza entre la Rosada y Ciudad, afirmaba que siempre había que dialogar, “salvo que el oficialismo se radicalice”. Es lo que ocurrió.

A ella la responsabilizaron los K por el conflicto con la policía bonaerense. Cerca de la ex gobernadora sostienen que la policía se ordena con autoridad y un mensaje concreto, dos cualidades ausentes, y que el disparador del conflicto fue que no vieron que el sueldo bajó porque los adicionales ya no lo hacen. Sumado a que ni Axel Kicillof ni Sergio Berni, conducen la provincia y la fuerza, políticamente.