Anuncio cuarentena: Horacio Rodríguez Larreta prepara su "divorcio" de Axel Kicillof para dentro de dos semanas

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Después de cruces y acusaciones, varias a través de los medios, la relación se encaminó. Es buena. Muy buena quizá. Sin embargo, uno de los dos cree que llegó el tiempo

de la separación. No ahora. Pero, de no haber grandes cambios, lo planteará dentro de dos semanas. Horacio Rodríguez Larreta cree que la situación del coronavirus en la Ciudad es lo suficientemente distinta de la Provincia de Buenos Aires como para encarar un plan de aperturas más agresivo. Descuenta que Axel Kicillof mantendrá su postura más conservadora y habrá que tomar distancia.

Como cuando en un matrimonio se prioriza el cuidado de los hijos, el jefe de Gobierno porteño y el gobernador bonaerense encontraron en la gestión de la pandemia en el AMBA un punto en común donde concentrar esfuerzos y encapsularlo por fuera de la grieta. Y más allá de algún chisporroteo "externo" -un funcionario debajo de ellos que cuestione a la contraparte-, cada decisión que fueron tomando fue consensuada, con el acompañamiento del tutor de la pareja, el doctor Alberto Fernández.

"De verdad, no hay conspiración, la charlas son mucho más naturales de lo que pueden pensar ustedes -por los periodistas- o la gente. No es que llegamos nosotros y Alberto y Axel prepararon algo para perjudicarnos. Por supuesto discutimos, pero después las cosas salen consensuadas", resume a Clarín una alta fuente de la Ciudad.

Esos acuerdos no implican homogeneidad. Como dijeron en público desde las dos administraciones, el consenso puede conllevar -y de hecho ocurre- diferencias. Dos ejemplos claros son los estigmatizados runners y las salidas recreativas de los chicos, permitidas en Capital y prohibidas del otro lado de la General Paz. 

El divorcio, así, podría darse dentro de un marco cordial. Separación de común acuerdo. Se verá. "Nuestra idea es acompañar estos 15 días, no sólo por la relación con Axel, sino también para ver si se consolidan nuestros números. Pero nosotros estamos claramente estabilizados, entre 1.000 y 1.200 casos por día, y la Provincia está mucho más complicada, arriba o en torno a los 4.000", amplían en el Gobierno porteño.

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Y siguen: "El sistema de salud también lo tenemos relativamente controlado, con un 60% de ocupación promedio de camas de terapia intensiva. Un poco más complicado quizás el privado que el público. Ponele que aumenten los casos y vamos al 62%, 65%, 68%, 70%... Seguimos teniendo margen".

Ya para la novena prórroga del aislamiento que se anunciará este viernes, en el Gobierno porteño evaluaban algunas aperturas más. Por ejemplo, las industrias. Son el caso inverso de los runners: están mucho más flexibilizadas en Provincia que en la Ciudad. El récord del jueves y la charla política con el Presidente habrían incidido, a priori, para mantener todo como está. Hay preocupación compartida sobre las reuniones sociales: después de obsesionarse con el transporte público, ahora se especula con que el gran problema estaría en los encuentros privados.

El plan de aperturas y el factor político

A principios de julio, el Gobierno porteño dejó trascender un borrador de su plan de flexibilizaciones. Constaba de 12 etapas, todas previendo aperturas escalonadas. La primera se cumple este fin de semana. Las 11 siguientes se irán anunciando, insistieron a Clarín desde la Ciudad, "según los números sanitarios".

El plan va desde permitir paseos a los adultos mayores y abrir comercios en lugares de mayor tránsito en el corto plazo, a terminar con la habilitación de los eventos públicos masivos -fútbol, recitales-. En el medio entrarían teatros, cines, restoranes. Todos, o casi, con una nueva normalidad adaptada a protocolos de distanciamiento social e higiene, entre otros parámetros.

Más allá de la buena predisposición que muestran hoy desde ambas administraciones, algunos ruidos internos anticipan que, de concretarse, tal vez el divorcio no se materialice en términos tan amables. Como contó Clarín, un sector del kirchnerismo bonaerense cree que Larreta está saliendo demasiado bien parado -o al menos mejor que Alberto Fernández y Kicillof- de una situación de salud y económica gravísima, también en la Ciudad. Por eso, a modo de resumen, reclaman que el Presidente deje de llamar "amigo" al jefe de Gobierno. Les preocupa que Larreta mida bien entre votantes K y lo vislumbran como un potencial rival para 2023. 

La duda política está latente. Si las tendencias se mantienen, la Ciudad se encamina a una salida y el Conurbano explota -más- de casos, ¿Kicillof tolerará la foto triunfante de su vecino? Los que entienden de relaciones dicen que a las parejas recién se terminan de conocer cuando se separan.