Reservas al límite y poder de fuego: el mercado se pregunta qué hará el Banco Central para calmar al dólar

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La discusión por la venta de dólares, por el tope de los 200 dólares por mes y por persona o por la conveniencia o no de desdoblar el tipo de cambio

tiene, detrás, una cifra concreta: el stock de reservas que quedan en el Banco Central.

Ya no se habla de las reservas totales, sino que ahora la discusión pasó a las reservas netas (las que despejan de la ecuación el swap con China y los encajes por los dólares del sector privado depositados en el sistema financiero) e, hilando más fino, a las reservas líquidas, es decir los dólares que tiene a mano, inmediatamente, el Central para atender la demanda de divisas, tanto de los que compran dólar ahorro como de las empresas que las necesitan para su actividad, sean importadores o firmas que tienen que pagar deudas en dólares. Es cierto que por ahora no se decidió la restricción para las personas. Pero es un hecho que las ventas a las empresas se están regulándose con, podría decirse, cuentagotas. De hecho a las filiales de empresas extranjeras les dicen que les pidan los dólares a sus casas matrices.

El mercado y los analistas vienen siguiendo prácticamente el minuto a minuto del stock de reservas líquidas porque de cómo se resuelva esa escasez dependerá qué puede pasar con el tipo de cambio oficial de acá en adelante.

En el Banco Central buscan bajar la ansiedad. Y repiten algo que ya se decía en los últimos meses de la administración macrista: las reservas son todas. Todas, en este caso, son los 42.454 millones de dólares informados el viernes.

Las autoridades monetarias dejan trascender así que no tendrán problemas en enfrentar la demanda de divisas porque tendrán a mano, cuando así lo soliciten, parte del swap de divisas firmado con el Banco Central de China.-equivalente a 19.000 millones de dólares. Tampoco descartan vender, aprovechando que está a precio récord, la posición en oro que, se calcula hoy en cerca de 4.000 millones de dólares.

Todos auxilios a los que se acudirá si se agotan las reservas líquidas, que hoy se calculan -aunque hay mucha variación según quien hace las cuentas- en 1.900 millones de dólares. Cifra que no despierta unanimidad en el mercado, dado que algunas las consideran ya agotadas.

La cuestión dólar volvió al primer plano a pesar de que se pensaba que, tras el cierre del canje de deuda, la situación cambiaria se descomprimiría.

Ahora toda la atención está puesta en el denominado “poder de fuego” del Central, que ya no son los dólares contantes y sonantes sino los bonos en dólares ley argentina que el Central recibió por el canje de deuda. Pasó de tener bonos no negociables por bonos que puede salir a vender rápidamente. Valor de mercado: entre 7.500 y 8.000 millones de dólares.

Como son bonos en dólares, son un sustituto de la divisa, y siempre puede haber alguien que los desee porque son bonos que rinden el 11,5% anual. Un negocio atractivo si esa tasa (riesgo país) baja. Un clavo si el riesgo no baja o sube. Un clavo porque el cupón de esos bonos es bajísimo en relación al riesgo que se está asumiendo.

Ayer el ex titular del Banco Central, Martín Redrado, opinó: “El nivel de reservas del Central es muy exiguo. Le quedan 8000 millones de reservas netas. Con este drenaje diario algo tiene que hacer”. Sugiere Redrado: “El Central tiene la posibilidad de usar los bonos de la deuda, así puede bajar el precio del contado con liqui. Si achica la brecha, desaparece el incentivo de la gente a comprar dólares a 100 pesos para venderlos a 125 pesos”. La idea sería bajar el Contado con liqui -y que en lo posible arrastre al blue- al mismo tiempo que sube, despacio, el oficial. 

El consultor Gabriel Rubinstein es bien cauto. En declaraciones radiales señaló ayer. “Creo que el gobierno va a tomar una serie de medidas, como vender bonos para bajar el contado con liquidación, o probar que la gente quiera depósitos en pesos atados al tipo de cambio. También tratarán de mejorar las expectativas con el Presupuesto para evitar la devaluación. Son muchas cosas que van a intentar hacer para que bajen los dólares paralelos y evitar una devaluación del oficial. Mi apreciación es que lo más probable que todos esos intentos no sean suficientes y que en uno, dos, tres, cuatro o cinco meses finalmente tengamos una devaluación significativa del 20/25/30% del dólar oficial, que no va a ser suficiente”.

Por el stock de reservas o por el temor a otra devaluación que golpee los ingresos de los argentinos, el dólar, una vez más, vuelve a estar en el centro de las preocupaciones. Y no es una cuestión cultural, desde ya.