Por el año electoral, Guzmán manda un Presupuesto para 2021 menos duro al que pretendía

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El ministro de Economía, Martín Guzmán, anticipó que el déficit primario pretendido para el año que viene será 4,5% del PBI. Fuentes al tanto de la elaboración del proyecto de Presupuesto

que se presentará este martes señalaron que el equipo económico había preparado un ejercicio alternativo con un déficit de 2%, que finalmente no se impuso. Esta opción más ortodoxa fue rechazada por el ala más dura del Gobierno que planteó imposible hacer un ajuste de 6 puntos en un año electoral.

El esfuerzo que implica llevar el déficit primario a 4,5% del PBI es considerado insuficiente por Wall Street y varios analistas. “Un déficit fiscal para 2021 mayor al esperado por el mercado, hace poco probable un escenario de reducción de los niveles de inflación para el próximo año, opina el economista del IERAL-Fundación Mediterránea, Gustavo Reyes. El Gobierno trabaja con una hipótesis de que la inflación caerá en 2021: sería 28%.

Hay quienes creen sin embargo que el 4,5% de déficit para el año que viene es una buena señal. Si Guzmán cumple con la meta, estaría poniendo a la economía en la trayectoria correcta de empezar a corregir los desequilibrios. Para la consultora Analytica, pasar de un déficit de 8% del PBI a 4,5% en un año electoral se trata de “un objetivo ambicioso, en especial en un año electoral, que implica el mayor ajuste del gasto en un año desde el regreso de la democracia.

“Un déficit de 4,5% del PBI es un objetivo ambicioso, en especial en un año electoral, que implica el mayor ajuste del gasto en un año desde el regreso de la democracia”

"Un déficit de 4,5% del PBI es un objetivo ambicioso, en especial en un año electoral, que implica el mayor ajuste del gasto en un año desde el regreso de la democracia”

Ricardo Delgado

Economista y director de Analytica

El mercado querrá saber a qué velocidad está dispuesta avanzar la Argentina para llegar al equilibrio fiscal. En febrero de este año, Guzmán estableció 2023 como el año a tener en cuenta para alcanzar el objetivo. El FMI, en un informe durante las negociaciones con los bonistas, señaló 2022. Son todos ejercicios hechos antes de la pandemia. También de la reestructuración de la deuda que dio más aire a las cuentas del Estado para hacer los ‘deberes’.

Los economistas de la Jefatura de Gabinete y Economía terminan por estas horas los números del Presupuesto. Y cómo será el sendero hacia el equilibrio fiscal.

El Gobierno pretende llegar a la mesa de negociación con el FMI con las metas en su carpeta para empezar desde ahí la discusión del nuevo programa. De ahí que Guzmán no brindaría este martes el detalle plurianual de los ingresos y gastos fiscales para los próximos años, algo que sucedería recién en octubre. En el mensaje del proyecto de Ley de Presupuesto se incluye el esquema de ahorro-inversión (básicamente las cuentas del Estado) y debe incluir un programa monetario y Presupuesto de divisas. En la primera semana de octubre se presentaría el proyecto completo. La normativa que regula el Presupuesto Plurianual son las leyes 25.152 y 25.917.

Sería una buena señal que Guzmán sí incluya este martes un ejercicio de sostenibilidad de la deuda, consideran varios expertos en temas de finanzas públicas y negociaciones con el Fondo Monetario. “Lo de este martes es importante porque se sabrá qué números nominales tiene el Gobierno en materia de ingresos y gastos para el año y el próximo”, dice Martin Vauthier, economista y director de Eco go. “También para saber cómo se piensa llegar al equilibrio fiscal”.

Cerrado el episodio BlackRock, el equipo económico enfrenta ahora una nueva y doble negociación. Con el ala política del Gobierno, que pedirá el menor ajuste posible, y con el FMI, que pedirá el mayor ajuste posible. Una especulación cerca del Gobierno señalaba que Guzmán planteó un déficit de 2% del PBI para el año que viene, sabiendo que La Cámpora no lo aceptaría. Cerró en 4,5% del PBI. “Si iba con 4% de déficit al Instituto Patria volvía con 6%”. El economista Guillermo Calvo, profesor en la Universidad de Columbia donde el ministro de Economía trabajaba antes de venir a Buenos Aires, dijo el domingo pasado que “Guzmán es un interrogante, habrá que ver si tiene apoyo político”. Calvo se refería a la tarea que enfrenta para cerrar el déficit fiscal.

El Banco Central dijo, hace poco en un informe, que “para el año próximo año, superada la emergencia sanitaria, se proyecta una fuerte reducción del déficit fiscal primario”.

Un trabajo de la consultora Analytica subraya tres campos del gasto público para ajustar en un año electoral y llegar a un déficit de 4,5% del PBI: prestaciones sociales, subsidios y obra pública.

Con respecto a las primeras, la consultora dice: “Disminuyendo al mínimo posible el IFE, eliminando el Atp y continuando con la lógica de actualización que aplicó este año sobre las jubilaciones. O sea, que conserven el poder de compra quienes reciben el haber mínimo, 80% de los beneficiarios, y dejando que el 20% restante pierda algunos puntos respecto de la inflación”.

Con respecto a los subsidios, el trabajo señala que “no esperamos grandes cambios en las tarifas de servicios públicos, siendo más probable una lógica de sintonía fina para reducir los subsidios algo menos de 0,5% del producto”.

Finalmente, respecto a la obra pública, “por los plazos que lleva el diseño y la ejecución de los proyectos y la restricción presupuestaria que se impuso el gobierno, difícilmente el gasto de capital crezca más de 0,4% del PIB ubicándose en 2021 alrededor de 1,4% puntos del producto”.