El derrumbe del consumo durante la cuarentena, clave en la decisión de Falabella de achicarse en Argentina

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En agosto aumentó 109% la cantidad de locales en alquiler en la Ciudad de Buenos Aires con relación al mismo mes del año pasado. El efecto paralizante de la cuarentena, junto con el cambio

en los hábitos de consumo puso en jaque a miles de pequeños comercios, pero también golpeó a grandes tiendas como Falabella que hoy anunció que achicará su presencia en el país, mientras busca un socio estratégico como salvavidas para mantenerse a flote.

En lo que va del año, las ventas del comercios minorista cayeron 30% medidas en unidades, según los datos que refleja CAME. En la ciudad, el grueso de los shoppings siguen cerrados, sin que haya estimaciones de cuándo reabrirán, pese a que la cámara que los vincula presentó numerosos protocolos ante las autoridades.

Desde la Cámara anticipan que con la parálisis forzada hay más de 100.000 empleos en riesgo y afirman que cerrarán entre el 10 y el 15% de los locales en estos centros comerciales.

Falabella tenía 11 locales repartidos en CABA, Gran Buenos Aires, Mendoza, Rosario, San Juan y Córdoba. El año pasado cerró uno en la calle Florida y ahora confirmó que cerrará otros dos. Uno de ellos es el que tenía sobre esa misma peatonal, en el edificio histórico de la galería Mitre. El otro está en el Tortugas Mall. También le pondrá el candado a dos locales de Sodimac, la cadena de materiales para la construcción.

El comunicado de la empresa da cuenta de que estas decisiones son consecuencia de que "la pandemia aceleró el proceso de digitalización del retail y ha afectado sus resultados".

El e-commerce es uno de los pocos sectores favorecidos en el comercio minorista. Según un relevamiento de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) en el primer semestre la facturación por ventas online se duplicó en comparación con igual periodo de 2019. Fueron $ 314.602 millones contra los $ 152.619 millones.

La cuarentena no solo trajo cambios en el canal de ventas, sino también en los hábitos. Ante la incertidumbre por la pandemia y el derrumbe de la economía, que este año caerá 12%, más el temor por perder el empleo o ceder aún más poder adquisitivo, los consumidores se volvieron más cautelosos. Y entre los que conservan su nivel de ingresos creció la tendencia al ahorro, tal como muestra el furor por el dólar que hace que cinco millones de personas estén comprando billetes verdes este mes.

Según la información que presentó la compañía ante la bolsa de Valores de Chile, sus ingresos en Argentina cayeron 58% en el segundo trimestre de este año. A nivel regional la pérdida en ese período fue del 25%. Hoy, tras el anuncio de su achicamiento de este lado de la cordillera, las acciones de la firma bajaron 1,5% en Santiago de Chile.

Si bien la merma del consumo se dio en todos los países en los que está operando Falabella (Chile, Brasil, Uruguay, Perú, Colombia y México) fuentes del sector indicaron que aquí no solo la pérdida fue más marcada sino que "la recuperación se anticipa como más compleja. La pérdida del poder adquisitivo y el aumento del desempleo son señales que juegan en contra del rebote que se ve más cercano en otras economías regionales".

Otros factores tallaron en la intención de la cadena de irse. A la baja del consumo esto se suma el peso de los costos fijos -en un mercado laboral con escasa flexibilidad- más el impacto de las restricciones cambiarias y la amenaza permanente de endurecer el acceso a las importaciones ante la escasez perpetua de dólares que padece la economía.

AQ