¿Un "Disney World" sobre la Segunda Guerra y el Día D?

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El Día D permanece en la memoria colectiva como la hazaña bélica por excelencia de la historia moderna, una contribución decisiva para ganar la guerra contra el nazismo. El desembarco de

Normandía se recuerda, sobre el terreno, con los cementerios de los caídos, los monumentos, diversos museos y el Memorial de Caen, un centro didáctico extraordinario que incluye el antiguo búnker subterráneo –restaurado– del general alemán Wilhelm Richter, desde el que se preparó el contraataque contra los aliados.

Ante la amplia oferta ya existente, en los escenarios reales, para comprender el pasado y rendir homenaje a los libertadores de la Segunda Guerra Mundial, ¿necesita Normandía que se construya, además, un parque temático, una especie de Disneyland del día D, con recreaciones en vivo de la batalla a cargo de actores?

Ese es el proyecto que anunció en enero pasado el presidente regional de Normandía, el centrista Hervé Morin, y que ha provocado un alud de críticas entre historiadores, asociaciones locales y –lo más importante– de parte de los escasos sobrevivientes del desembarco y de sus familias.

Las tumbas de los soldados franceses y estadounidenses caídos en el Desembarco en Normandía, en 1944, en el cementerio francés de Colleville-sur-Mer, en una imagen de 2019. Foto: AFP

Las tumbas de los soldados franceses y estadounidenses caídos en el Desembarco en Normandía, en 1944, en el cementerio francés de Colleville-sur-Mer, en una imagen de 2019. Foto: AFP

El diario Le Monde publicó este lunes una dura tribuna, firmada por más de 150 descendientes del comando Kieffer –los combatientes de la resistencia francesa que participaron en la operación de junio de 1944– en la que denunciaron lo obsceno de promover un espectáculo de estas características, con un objetivo comercial, en un lugar que se considera sagrado.

Duras críticas

También se oponen Leon Gautier y Hubert Faure, los únicos miembros del comando Kieffer aún con vida. Los firmantes consideraron “profundamente chocantes” los planes del presidente regional, “tanto por razones históricas como éticas”.

Según ellos, la idea del espectáculo mercantilista “va contra el mensaje transmitido por nuestros padres y nuestros abuelos, caracterizado por un gran pudor y sobriedad en la vocación de los combates”. “Su mensaje fue de no hacernos revivir jamás los acontecimientos”, añadieron los autores de la tribuna.

El historiador Maxi Krause, ex profesor emérito de la Universidad de Caen, calificó de “monstruosa” la iniciativa, bautizado oficiosamente como D-Day Land.

Morin defiende el proyecto y niega que sea irrespetuoso con la memoria de los veteranos. Asegura que, si se lleva a cabo, se realizará con suma sensibilidad. Los planes, en cualquier caso, aún están en una fase preliminar.

Un soldado estadounidense, durante un homenaje a los caídos en el desembarco en Normandía en junio de 2019, en la playa Utah, en Sainte-Marie-du-Mont, en el norte de Francia. Foto: AFP

Un soldado estadounidense, durante un homenaje a los caídos en el desembarco en Normandía en junio de 2019, en la playa Utah, en Sainte-Marie-du-Mont, en el norte de Francia. Foto: AFP

Falta por elegir la ubicación, que no será en la cercanía inmediata de las playas sino en el interior. El parque podría levantarse en el departamento de Calvados o en el de la Mancha. Sus promotores querrían que estuviera listo para el 80° aniversario del desembarco, en 2024, que coincidirá con la celebración de los Juegos Olímpicos de París.

El año pasado, en el 75.º aniversario, Normandía lo conmemoró a lo grande. Las celebraciones y los actos duraron varias semanas. Acudieron veteranos desde Gran Bretaña, Estados Unidos y Canadá.

El 6 de junio de 2019 estuvieron presentes los líderes de estos países. Se hizo la recreación de los lanzamientos en paracaídas, desde aviones de época, y el desfile de vehículos británicos antiguos en Bayeux, bailes y otras actividades, con gran respeto y emoción.

Percibir el impacto del día D no necesita de artificios hollywoodenses. Basta con contemplar, en silencio, el mar de cruces en el cementerio americano de Coleville-sur-Mer, sobre la playa llamada desde entonces Omaha Beach, fijarse en la edad de los soldados enterrados e imaginarse la propia vida si Hitler hubiera ganado aquella guerra.

El recogimiento aún es más evocador en camposantos pequeños y a menudo desiertos, como el canadiense de Bény-sur-Mer, rodeado de campos de trigo, donde reposan 2.000 soldados bajo lápidas con la hoja de arce grabada.

Por Eusebio Val, corresponsal de La Vanguardia en Francia

CB​