¿Por qué el plan de Brexit de Boris Johnson pende de un hilo?

Internacionales
Lectura

Una victoria “a lo Pirro" y una clara advertencia de los rebelados diputados conservadores contra su proyecto de ignorar el acuerdo de divorcio de Gran Bretaña con la

target="_blank" href="https://www.clarin.com/tema/union-europea.html" alt="union-europea" title="union-europea" target="_blank">Unión Europea. Eso es lo que consiguió el primer ministro Tory y anti europeo Boris Johnson anoche, cuando logró aprobar, en segunda lectura, su ley de mercado interno para reescribir el Brexit, con una mayoría de 77 votos.

Lo importante es que 27 diputados conservadores de sus propias filas se rebelaron a su mandato y desafiaron la orden de abstenerse el lunes. Boris ganó con los votos de los irlandeses protestantes del Partido democrático Unionista (DUP) y no con su propia tropa.

Con una mayoría formal de 80 era obvio que el gobierno de Johnson iba finalmente a imponerse en la Cámara de los Comunes, en su controvertida legislación. La novedad es la amplitud de la rebelión y su densidad de ella en las filas conservadoras. Sus propios legisladores Torys le han advertido que votarán contra el gobierno y tratarán de enmendar la legislación la semana que viene.

La enmienda de Sir Neil, presidente del Comité de justicia y conservador, puede bloquear la legislación, aprobada en la segunda lectura del lunes. Ella cuestiona la violación de la ley internacional si no se respeta el acuerdo de divorcio europeo, aprobado por el Parlamento, y el protocolo obtenido para que no exista una frontera dura entre Irlanda del Norte e Irlanda, que pone en peligro la paz conquistada en la provincia tras la guerra civil.

Cree que cualquier cambio “debe ser aprobado por el Parlamento”. En esa aprobación parlamentaria está “el candado” para no dejar avanzar a Boris y su proyecto contra el Brexit.

Los nombres de los rebeldes deben ser una señal de alerta para Boris Johnson. Julian Smith y Karen Bradley, dos ex secretarios de Irlanda del Norte, se abstuvieron de votar a favor del proyecto porque afecta la paz en Irlanda, cuando Boris considera que es más que nada “una póliza de seguro” frente a la UE.

Una votación en la Cámara de los Lores, del Parlamento británico, podría arruinar los planes de Boris Johnson. Foto: The New York Times

Una votación en la Cámara de los Lores, del Parlamento británico, podría arruinar los planes de Boris Johnson. Foto: The New York Times

Smith estaba en su cargo cuando Johnson firmó el revisado protocolo de Irlanda del Norte y es significativo el valor de su rebelión.

El ex ministro de finanzas, Sajid Javid, que él nominó, se negó a votarlo porque no ve la necesidad de violar la ley internacional y desoír un acuerdo ya aprobado por su propio gobierno. A él se sumaron el Brexitier Goeffrey Cox, ex procurador general y uno de los redactores del acuerdo de divorcio con Europa, y Jeremy Wright, otro ex procurador general.

Otros dos diputados Torys, Sir Roger y Andrew Percy, votaron contra la ley. Pero más legisladores se sumarán cuando se voten la semana próxima las enmiendas de la ley, luego de que pase por el status de Comité, donde se encuentra actualmente.

Entre los otros 30 que se abstuvieron había 8 ex ministros del gabinete, incluido el secretario de educación Damian Hinds y el ex chancellor Sajid Javid.

Pero sobre todo había Brexitiers. Uno de ellos fue Rehman Christi, que votó para irse de la UE y contra el acuerdo de divorcio obtenido por Theresa May, pero renunció a ser enviado del gobierno para votar este lunes contra la ley. Ben Spencer, que reemplazó al ex chancellor Philip Hammond cuando Boris lo echó del partido, también se abstuvo.

La amenaza del Parlamento

El verdadero voto y peligro para el gobierno no fue en la votación del lunes, sino que están en la enmienda de Sir Neil, que puede conseguir imponer “un candado parlamentario” a la reescritura del Brexit.

El Ejecutivo está preocupado porque las enmiendas pueden bloquear la aplicación de su ley de mercado interno. En un compromiso en el que los legisladores no creen, el primer ministro Boris Johnson les dijo, tras la votación, que el gobierno podría permitirles votar “nuevos poderes” para eliminar la cláusula de Irlanda del Norte.

Boris podría sugerir apoyar la enmienda de Bob Neil, el conservador presidente del Comité de Justicia que lidera la rebelión, donde se exige autorización parlamentaria para que las medidas que el premier quiere imponer en reemplazo del acuerdo del Brexit tengan lugar.

El drama para Boris y su proyecto de ley está en la Cámara de los Lores. Veteranos Brexitiers como Lord Howard y Lord Lamont, más Michael Heseltine y John Major, consideran inaceptable violar la ley internacional y han hablado de sus implicancias.

Allí es donde puede perderla y Downing St está desesperado para poder salir de la posibilidad de caer al precipicio.

La rebelión de diputados y Lores contra la reescritura del Brexit y la violación de la ley internacional muestra la insatisfacción partidaria con el gobierno de Boris Johnson y la conducción de Dominic Cummings, su máximo asesor. Hasta los Brexitiers están furiosos.

A ellos se suman cinco ex primeros ministros, tres de ellos conservadores, que advierten a Boris Johnson que no lo haga porque el daño a la reputación del reino será completa y perderán la confianza para poder firmar acuerdos de libre comercio pos Brexit.

Irlanda, con todo su gabinete aislado porque el ministro de salud tiene coronavirus, cree que Boris Johnson quiere un acuerdo con la UE y estas amenazas son “una táctica para romper un clima desfavorable a Gran Bretaña”, según su canciller Simon Coveney.

París, corresponsal