Las increíbles andanzas de Aurelio De Laurentis, con coronavirus por toda Italia, entre cenas y abrazos

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El personaje y la historia del día forman un caso de coronavirus que no tiene que ver ni con la reapertura de las escuelas el lunes 14, para ocho millones

y medio de alumnos primarios, secundarios y universitarios, ni con el aumento de los contagiados y de los internados en las terapias intensivas, que causan una módica alarma ni con las elecciones regionales ni con el referéndum del domingo 20 y lunes 21 para reducir el número de parlamentarios en Italia. Los temas más importantes han sido desplazados por las andanzas del omnipotente y muy rico Aurelio De Laurentis.

Sí, la atención se la lleva el presidente del club Nápoli, corazón palpitante de la pasión futbolística de la metrópoli partenopea, que sigue manteniendo en la gloria a su ídolo indiscutido: Diego Armando Maradona.

De Laurentis, 71, no ha llegado a escalar tan alto como Diego, pero es siempre un gran personaje. Hijo de Luis, sobrino de Dino, dos de los más grandes y famosos productores de cine internacionales que ha dado Italia, él también ha renovando su notoriedad, contagiándose el coronavirus en un contexto de idas y venidas por Nápoles, Capri, Roma y Milán que han causado sensación, alarma y una avalancha de críticas a su comportamiento.

Diego Armando Maradona y el presidente del Nápoles, Aurelio de Laurentis (der.) en una imagen de 2017. Foto: EFE

Diego Armando Maradona y el presidente del Nápoles, Aurelio de Laurentis (der.) en una imagen de 2017. Foto: EFE

El fútbol italiano es ya cliente de casos de contagio de jugadores. El mismo Nápoles, por ejemplo, vivió sus sofocones. El técnico Rino Gattuso y los médicos ordenaron más hisopados nasofaríngeos para asegurarse que la visita del presidente De Laurentis del viernes en el centro deportivo de Castel Volturno no había dejado un flor de lío sanitario.

Después de jugar un amistoso con el Pescara, en un clima de preocupación, se comprobó que todo estaba bien. Un dirigente del Nápoli se habia contagiado hace unos días. “¿Quién lo contagió efectivamente?”, se pegunta Giovanni Malagó, presidente del Comité Olímpico. “Soy amigo de Aurelio y lo abrazo, pero por lo que he sentido sobre este caso, hay algo que no es claro”.

"Un irresponsable"

El microbiólogo Andrea Crisanti, bombardeado diariamente a entrevistas como el principal gurú científico de la epidemia (no se equivoca nunca en sus análisis y pronósticos), dijo que De Laurentis era “un irresponsable”.

“Dijo que hace cuatro o cinco días se había sentido mal pero que lo atribuyó a una indigestión de ostras comidas en Capri”, explicó Crisanti.

“Tendría que haberse quedado en su casa. Una persona como él tiene una gran visibilidad y debe dar el ejemplo a los demás.”

Un "raid" con fiebre

De Laurentis no era un asintomático que no siente los síntomas de la enfermedad. Se daba cuenta que tenía fiebre. Se hizo un control nasofaringeo, pero después voló a Milán para participar en el hotel Hilton de Milán, el miércoles, en la reunión cumbre de los presidentes de los clubes y sociedades de la serie A. Un conjunto muy seleccionado de hombres poderosos y ricos.

Para peor, con su habitual pose desafiante, se presentó a la reunión sin el barbijo, lo que produjo malestar entre sus pares. Incluso se sentó al almuerzo, pero se tuvo que retirar.

Aurelio De Laurentis, presidente del Napoli, con el Papa Francisco. Foto: ANSA archivo

Aurelio De Laurentis, presidente del Napoli, con el Papa Francisco. Foto: ANSA archivo

Hizo declaraciones a los periodistas y se marchó. Al día siguiente, cuando se destapó que había sido atrapado por el Covid-19, la prensa dijo que entre los poderosos del calcio italiano se había difundido “una ola de pánico”.

Se tomó un avión especial a Nápoles acompañado por el presidente del Benevento, Oreste Vigorito, que también ha dado positivo al virus.

Dicen que los más preocupados eran los presidentes que De Laurentis había abrazado. Todos se preguntaban: “¿Cómo te sentís?”. La prensa escrita, radial y televisiva, se hizo una fiesta con el caso dada la popularidad de los protagonistas.

El escándalo trepó tanto que el club Napoli se vio obligado a publicar un comunicado. También la Liga del Fútbol hizo el suyo. Tirándole una patada a De Laurentis, recordó que en la reunión “se respetaron todas las medidas de seguridad para prevenir los contagios y esperamos que no haya repercusiones sobre el estado de salud de los presentes”.

El comunicado del máximo órgano del futbol italiano recomendó a los presidentes “no presentarse en su lugares de trabajo” sin aclarar la situación con los controles sanitarios. Al parecer todos los presidentes de clubes se hicieron hacer los “tampones” (hisopados) y esperan los resultados. Muchos decidieron hacérselos por segunda vez.

Higuaín con Aurelio De Laurentis, el presidente del Napoli en una imagen de archivo.

Higuaín con Aurelio De Laurentis, el presidente del Napoli en una imagen de archivo.

Mientras tanto, De Laurentis había navegado hacia su residencia de Capri, donde lo esperaban su mujer Jacqueline, que resultó también contagiada, y sus tres hijos, que han sido controlados.

Allí se puso en contacto con el equipo médico del hospital Gemelli de Roma, que tiene todo un sector anexo dedicado al coronavirus, que lo habían tratado de una pulmonía hace unos meses. Le dijeron que debía viajar a Roma de inmediato.

Así fue. Este jueves apareció en un muelle de Nápoles, con grupos de hinchas que lo vitoreaban cuando lo reconocían. Admitió plenamente la enfermedad. “He luchado otras veces contra la adversidad y salí adelante. También lo haré esta vez”, arengó, levantando los pulgares y ganándose nuevos aplausos.

En el muelle lo esperaba una ambulancia con enfermeros ya vestidos para contrastar cualquier infección de la pestilencia. Con su mujer Jacqueline y su hijo mayor partió hacia Roma, donde tiene otra lujosa residencia junto al Palacio del Quirinal, sede del presidente de Italia.

Ahora está en manos del equipo de médicos del hospital Gemelli, pero se ignora si ha sido ya internado.

¿Qué pasó con Berlusconi?

Hay otro gran personaje del poder y el espectáculo del fútbol que también participa como Aurelio del dramático baile del coronavirus. Es Silvio Berlusconi, el magnate que fue tres veces primer ministro italiano y durante dos décadas también el patrón del Milán, que ya vendió a otros multimillonarios con más plata que él, naturalmente asiáticos.

Mensajes de aliento para Berlusconi. Foto: ANSA

Mensajes de aliento para Berlusconi. Foto: ANSA

Berlusconi está internado en el hospital San Raffaele de Milán y al parecer ha logrado salvarse pese a que tiene casi 84 años de edad y una colección de enfermedades y operaciones que pudo superar, pero que en el caso del Covid-19, ayudan a ser letales para los ancianos.

El médico de Berlusconi y director de la Terapia Intensiva del San Raffaele, profesor Alberto Zangrillo, dijo este viernes que “si Berlusconi se hubiera enfermado en marzo, cuando comenzó la epidemia, hoy estaría muerto porque la carga viral que ha sufrido era realmente muy potente y en marzo todavía no conocíamos al virus y las terapias para contrastarlo”.

Zangrillo añadió que, además, si Berlusconi hubiera tardado diez horas más en internarse en el hospital también habría perdido la vida.

Esta afirmación fue una crítica a su famoso paciente. Berlusconi no quería abandonar su residencia en Arcore, un suburbio de Milán, después que los controles de su médico personal demostraron que estaba contagiado. Hubo al parecer un intercambio polémico, fuerte, hasta que “il Berlusca” se rindió a las razones de Zangrillo. Y salvó su vida, según su médico. ¿Hará caso a los galenos del Gemelli Aurelio De Laurentis?

Roma, corresponsal

ap