Hackers chinos en el Vaticano: ¿qué secretos podría buscar China en el corazón de la Iglesia?

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El Vaticano y China se aprestan a renovar automáticamente en setiembre, por un año, el pacto de 2018 que estableció el nombramiento de los obispos

chinos con mutuo reconocimiento. Se puso fin así a un conflicto que duró decenios entre la Iglesia católica leal al Papa de Roma y una Iglesia patriótica autocéfala en manos del régimen comunista de Xi Jinping​.

Las discusiones de fondo, debido a la larga pausa que impuso la pandemia del coronavirus​, buscarán firmar un nuevo pacto en setiembre de 2021. Nada se ha informado de estos vaivenes en un año que ha sido delicado para las relaciones entre Roma y Beijing, por las alternativas de la epidemia y el deterioro de la situación en Hong Kong. Especialmente, además, por la crisis entre Estados Unidos y China que está cada vez más difícil de gestionar y que según muchos analistas geopolíticos ha escalado al nivel de una verdadera guerra fría bilateral.

En este cuadro se inscribe la denuncia de una fuente norteamericana de que los servers de la Santa Sede han sufrido en mayo el asalto de los “hackers” chinos, un hecho grave sobre el cual el Vaticano y el gobierno de Beijing han mantenido un silencio absoluto.

El gobierno chino no aceptó nunca que se hiciera público el pacto con la Santa Sede para el nombramiento de los obispos.

Cómo fue el hackeo

Según la sociedad norteamericana de monitoreo informático Recorded Future, los piratas chinos utilizaron como instrumento de penetración en las defensas informáticas vaticanas un “mensaje de Troya”. Se trataba de un manipuleo de alta clase de una carta verdadera del secretario de Estado, cardenal Pietro Parolin, de condolencias por la muerte de un obispo chino. La misiva fue enviada por email a la Misión de la Santa Sede de Hong Kong.

El “hackeraggio” chino sirvió para controlar los secretos de la delicada tratativa que sigue en curso a fin de restablecer las relaciones diplomáticas de Roma con China. Un vocero chino dijo que las informaciones eran “solo conjeturas”. El Vaticano no dijo nada.

La Recorded Future norteamericana que destapó la historia, dijo que el email había sido emponzoñado con un malware de un grupo de piratas informáticos chinos, identificado como Red Delta.

La penetración en los servers vaticanos sirve también para monitorear el papel del Vaticano en la crisis de Hong Kong y la renovación en setiembre próximo del pacto de 2018 que puso fin al enfrentamiento abierto entre la Santa Sede y Beijing.

Según los norteamericanos, el trabajo de los piratas chinos de informática fue “muy sofisticado” para robar los secretos diplomáticos, con nuevas técnicas y nuevos códigos que hacen difícil identificar la fuente.

Un portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores de Beijing dijo que su gobierno es un firme defensor de la ciberseguridad y que las denuncias no podían basarse en “simples conjeturas” sino aportar “amplias pruebas”.

Montañas de material reservado

Según Massimo Franco en el “Corriere della Sera”, el Vaticano tuvo el presentimiento de que había que proteger con urgencia la documentación reservada con China cuando en el verano del año pasado se hicieron duros los movimientos de protestas y los choques entre policías y estudiantes en Hong Kong, donde se encuentra una sede apostólica que concentra montañas de material reservado desde hace muchos años.

Desde Roma llegó la orden de transferir los documentos a Filipinas “para evitar que fueran secuestrados o destruidos por militares y el servicio de inteligencia chinos”.

Francisco oficia el rezo del Angelus./ EFE

Francisco oficia el rezo del Angelus./ EFE

Aunque las valijas diplomáticas de Hong Kong acumuladas en Manila estaban seguras en la capital filipina, el secretario de Estado, cardenal Parolin, ordenó su rápido traslado al Archivo apostólico en el Vaticano.

Las complicaciones diplomáticas se han ido ensanchando, sobre todo por el enfrentamiento caliente en Hong Kong. Jorge Bergoglio no habló nunca del tema de los choques violentos en la ex colonia devuelta por Gran Bretaña a China, entre los estudiantes y los opositores a la integración bajo el dominio de Beijing.

Un episodio demostró lo delicada que es la relación con China para el Papa. El domingo 5 estaba previsto un comentario del pontífice argentino sobre la situación en Hong Kong, en el discurso que lee habitualmente después de recitar el Angelus. Pero esos párrafos escritos nunca fueron pronunciados. Nadie dio ninguna explicación aunque era obvio que se consideró que podían complicar las relaciones con los chinos. Oficialmente esas palabras nunca existieron. Pero estaban en el texto embargado.

“En estos últimos tiempos he seguido con particular atención y no sin preocupaciones el desarrollo de la compleja situación en Hong Kong y deseo manifestar ante todo mi cordial cercanía a todos los habitantes de aquel territorio”, dijo Francisco desde el balcón de su estudio, dirigiéndose a la multitud raleada por las medidas de seguridad de la cuarentena.

“En el actual contexto, las temáticas tratadas son indudablemente delicadas y tocan la vida de todos. Por eso es comprensible que haya una remarcada sensibilidad. Auspicio, por tanto, que todas las personas involucradas sepan afrontar los varios problemas con espíritu de sabiduría y auténtico diálogo. Esto exige coraje, humildad, no violencia y respeto de la dignidad de todos”.

“Formulo el voto que la vida social, y especialmente aquella religiosa, se expresen con plena y verdadera libertad, como lo prevén varios documentos internacionales”. Da la impresión que estos conceptos orillaron temas escabrosos en la relación del Vaticano con el régimen comunista.

Vaticano, corresponsal