Después de Santa Sofía, los islámicos de Turquía ahora van a la carga por "el Califato"

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Después de Santa Sofía, la ex basílica cristiana convertida de museo a mezquita, generando un eco de polémicas internacionales tras la decisión de Ankara, los islamistas turcos lanzan ahora una campaña

para pedir al presidente, Recep Tayyip Erdogan, la restauración del califato.

Se trata de otra institución del Imperio Otomano abolida en 1924 por el fundador de Turquía contemporánea, Mustafá Kemal Ataturk, quien hace 86 años retiró a Santa Sofía de los reclamos religiosos.

La iniciativa más fuerte llegó desde el semanario Gercek Hayat, vinculado al periódico ultraconservador y progubernamental Yeni Safak.

En la portada de la publicación aparece sobre un fondo rojo el título "Encontrémonos para el Califato", acompañado por otro "¿Si no es ahora, cuándo, si no tú, quién?.

Una apelación al presidente Erdogan reiterada también en inglés y árabe, para indicar la intención de enviar otro llamado a escala internacional, dirigiéndose a la comunidad de los fieles musulmanes en el mundo, la umma "Ahora Ayasofya (Santa Sofía) y la Turquía son libres", dice la portada de la publicación.

Presiones que el partido AKP de Erdogan no parece por ahora tomar en consideración. Para frenar las polémicas intervino a través de Twitter su portavoz, Omer Celik.

"La República turca es un estado de derecho democrático, laico y social. Con estas características -declaró- la República es nuestro terreno común" y "durará para siempre".

La provocación sin embargo sigue siendo preocupante, tanto que la orden de los abogados de Ankara presentó una denuncia por subversión constitucional e incitación a la violencia.

En este clima de revanchismo islamista, los temores de posibles pasos atrás no faltan.

En riesgo aparece sobre todo el Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, rebautizada Convención de Estambul porque se abrió en la metrópoli sobre el Bósforo la apertura de la firma en 2011.

Una paradoja, dado que Turquía fue el primer país en ratificarlo, con un gobierno y un parlamento incluso entonces liderados por el partido de Erdogan. Pero los círculos conservadores han atacado el texto, acusándolo de fomentar una visión hostil a la familia tradicional. Reclamaciones que también aprovechan el anuncio de Polonia de que quiere retroceder. Y Ankara, advirtió el subdirector del AKP, Numan Kurtulmus, no descarta hacer lo mismo. Las asociaciones feministas están sobre las barricadas.

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Después de salir el domingo a las calles en distintas ciudades turcas, miles de mujeres adhirieron a una iniciativa social en defensa de la Convención, publicando sus fotos en blanco en negro para denunciar la violencia de género.

Una movilización que crece también sobre la ola de indignación por el brutal femicidio la semana pasada de la estudiante universitaria de 27 años Pinar Gultekin por el exnovio. Después del récord negativo de 474 víctimas en 2019, la plataforma "Stop feminicides" denuncia, al menos 155 mujeres fueron asesinadas en Turquía desde principios de año.

Fuente: ANSA​