«Rookies y veteranos se encuentran en el «K2» de la vela

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ABC de la Náutica da por finalizado el serial sobre la historia de la Vendée Globe. Hemos dado un repaso desde la primera, 1989/90, hasta la última 2016/17. Hemos querido transmitir nuestro
homenaje particular a la que sin duda es la regata más importante del mundo y a todos los patrones que lograron finalizarla y a los que por causas diversas se tuvieron que retirar. Con especial énfasis a los patrones que perdieron la vida en el transcurso de estas 8 ediciones. Para esta edición, la 8ª, disputada entre el final de 2016 y principios de 2017, se mezclan en sabia proporción los patrones que ya habían navegado en otras ediciones con los denominados «rookies» que lo hacían por primera vez, algunos de ellos forman parte de la actual élite que patronean los barcos de la clase IMOCA 60 en su calendario bianual, donde el punto de encuentro, es y seguirá siendo la mítica Vendée Globe, denominada como el «Everest de la vela», título que yo cambiaría por el de «K2 de la vela» habida cuenta que el por aquellos años difícil ascenso al techo del mundo, hoy se ha convertido en una autopista para turistas adinerados, mientras que el «K2» mantiene la aureola de «montaña difícil» que antaño tenía el Everest. Para esta edición se volvía a contar con participación española. El bombero barcelonés de profesión y navegante de afición Didac Costa, se presentó en la línea de salida con su barco «One Planet, One Ocean», un diseño de Humphreys&Onwen construido en Nueva Zelanda para la navegante oceánica británica Ellen Mcarthur, con el que participó en la edición de 2000/01 y en la que consiguió un segundo lugar. Costa se presentó en la línea de salida con un bagaje importante de ilusión y afición y un modesto, por no decir ridículo, presupuesto, habida cuenta que todas las gestiones de la FNOB en busca de patrocinadores no prosperaron. Solo le cedieron el barco y pare usted de contar. Pero como la «fe mueve montañas», Didac se lo tomo con calma y con un manejo muy estudiado de sus posibilidades, supo conservar el vetusto barco que ya contaba con 16 años de antigüedad, y finalizar la regata en el puesto 14º, convirtiéndose en el segundo navegante español en completarla tras el mítico José Luis de Ugarte. Tras un duelo apasionante entre Le Cléac’h («Banque Populaire») y Thomson («Hugo Boss») la regata por fin cae en las manos del patrón del bancario, que había sido segundo en la edición anterior. Le Cléac’h aparte de la victoria establece un nuevo récord de la regata dejándolo en poco más de 74 días. 29 barcos toman la salida, con casi la mitad de los patrones que repetían su participación, técnicamente como novedad importante aparecen en los proyectos más fuertes, los foils, los barcos son adaptados a estos nuevos apéndices y se disponen a despejar las dudas e incógnitas que aparecen de inmediato sobre ¿qué pasará?, ya que las preguntas son claras ¿aguantarán la dureza de la regata?, ¿podrán los navegantes solitarios con estos nuevos apéndices?, y así hasta un largo etc. Las respuestas a tales preguntas solo se conocerán al finalizar la regata. Por una vez el golfo de Vizcaya se muestra benigno con la flota y con unas condiciones ideales para la navegación la flota navegando a tope hacia Finisterre. El único incidente de la salida lo protagoniza Didac Costa, que regresa a puerto para reparar una avería en uno de los tubos que interconectan los depósitos de lastre, con la suerte que al producirse la avería a escasos metros de la salida, no tuvo de esperar a la marea para poder entrar en Le Sables d’Olonne. Una vez reparada y tras esperar a la siguiente marea, se reincorpora de nuevo a la regata. Por la costa portuguesa la flota también encuentra buenas condiciones y vuela hacia las Islas Canarias, conforme se acercan a los temidos «Doldrums» la cabeza de la flota se empieza a situar tácticamente hablando para abordar las calmas ecuatoriales. La primera baja se produce a la altura del archipiélago de Cabo Verde, ya que Tanguy de Lamotte («Initiatives Coeur»), se tiene que retirar por rotura de su mástil. En el cruce de los Doldrums, el que se lleva el premio es el «Hugo Boss», de Alex Thomson, su fama de ser el patrón con más «farios» de la regata esta vez le abandona, y su opción de cruzar las calmas por la ruta más oriental, que la de sus rivales, consigue que los vientos alisios del hemisferio sur le permiten navegar con mejor ángulo que el resto, dándole el liderato y una confortable ventaja sobre Le Cléac’h, Riou («PRB»), Beyou («Maître Coq»), Josse («Edmond de Rothschild»), todos ellos patrones ya consagrados y con victorias en la regata, como era el caso de Riou con el «PRB». Dos de los rookies se unen al grupo, Meilhat («SMA») y Lagraviere («Safran»), siendo este el grupo que perseguía a un Thomson que de momento se mostraba intratable. Aumentan las bajas El número de bajas aumenta en la navegación hacia Cabo de Hornos por el Atlántico sur, el primero en caer es De Broc («MACSF») por rotura de su quilla tras haber golpeado con un «ofni», Riou y Lagraviere, ponen rumbo hacia Ciudad del Cabo con problemas en los rodamientos de su quilla, a ambos patrones no le queda otra opción que la retirada. En el Cabo de Buena Esperanza, Thomson y le Cléac’h siguen con su duelo particular con una ventaja de 5 horas para el patrón británico sobre el francés. La distancia aumenta y todo predice que la victoria final. Cuando todavía no se ha llegado a la mitad de la regata, el tercero, Josse, está a más de 1 día y los que le siguen en cuarta y quinta posición, Mailhat y Beyou a dos días. Cierran el grupo, Ruyant («Le Soufle du Nord pour le Project») es octavo y Le Cam («Finistere Mer Vent») es noveno a más de cinco días. El 28 de noviembre, Le Cléac’h, accede al liderato de la prueba, el día 30 los dos líderes están a la altura de las Isla Kerguelem en pleno Gran Sur. A la altura de estas islas, navega el buque de la armada francesa Nivasewas, que envía su helicóptero a grabar imágenes de la navegada del «Hugo Boss» y «Banque Populaire» por estas inhóspitas aguas, siendo la primera vez que se hace, las imágenes dieron la vuelta al mundo y se convirtieron en el mejor embajador de esta dura pero a la vez gran regata. Averias Las averías no tardan en aparecer. El japonés Kojiro Shiraishi («Spirit o Yukoh») pierde su mástil al pasar Buena Esperanza, Josse rompe uno de sus foils y daña peligrosamente la caja de orza del mismo, obligándole a la retirada. Pero la palma de los incidentes se la lleva Kito de Pavant («BastideOtio»), otro veterano de la regata, que tras colisionar con un «ofni», corre el peligro de hundirse. Afortunadamente el barco de aprovisionamiento francés «Marion Dufresne», lo rescata teniendo que abandonar el velero. Se dio el caso que el patrón francés tuvo que seguir a bordo del buque que le rescató, en su ruta de aprovisionamiento que le llevó a las islas Crozet, Kerguelem y Ámsterdam, hasta llegar a las de Reunión donde pudo desembarcar y emprender viaje de regreso a Francia. El Pacífico En el Pacifico se producen los abandonos de los franceses Ruyant y Le Diraison («La Compagnie du Lit Boulogne Billancourt»), el primero por colisión con un «ofni» y el segundo por rotura de mástil. Días después le toca el turno a la irlandesa O’Coineen («Kilcuyen Voyager») que también rompe el mástil. Mientras, en la cabeza de la regata, antes de llegar a cabo de Hornos Le Cléac’h consigue casi dos días de ventaja sobre Thomson, Jean-Pierre Dick («St.Michel-Virbac») es cuarto, pero a una semana del líder Le Cléac’h que cruza cabo de Hornos en primera posición con una ventaja muy cómoda sobre sus perseguidores. El patrón del «Banque Populaire» esperaba que se cumpliera el hecho de que el que cruzaba primero el cabo de Hornos ganaba la regata, hecho que se produjo en 7 de las 8 ediciones disputadas de la Vendée Globe, tan solo en la edición 2004/05 no fue así. Pero todavía no se había dictado sentencia, ya que perjudicado por vientos muy débiles, cuando hacía 6 días que había doblado el Cabo de Hornos como líder, la ventaja de casi dos días, se quedó en apenas 30 millas con el «Hugo Boss». Pero cuando Thomson alcanzó la zona de los vientos débiles, la distancia aumentó a favor de Le Cléac’h. Por detrás el río de perseguidores formado por Beyou, que era tercero, Dick, Le Cam y Eliés («Queginer»), navegaban por el Atlántico Sur a ritmo de regata Fígaro Solo. A tan solo 24 horas para finalizar la regata con un Le Cléac’h, como claro dominador, Burton («Bureau Valle») que era séptimo, cruzaba el Ecuador, mientras que el húngaro Nandor Fa («Spirit of Hungary») octavo doblaba el cabo de Hornos. El Atlántico Norte también fue escenario de averías de última hora, como le ocurrió al francés Belliom («Comme un seul Homme»), que tuvo que finalizar la regata con las velas de proa, al no poder izar la mayor por problemas con los patines del mástil. También el 11 de febrero, el neozelandés Colman («Foresig Natural Energy») desarbolo frente a las costas de Portugal, pero en vez de retirarse navegó hasta la línea de llegada con un aparejo de fortuna. El 19 de enero, Armel Le Cléac’h y su «Banque Populaire», cruzaron la línea de llegada establecida en le sables de d’Olonne a las 16.38 horas dejando un nuevo récord de la regata, estableciéndolo en 74 días, 3 horas y 36 minutos. A tan solo 7 horas y 35 minutos cruzo la línea el «Hugo Boss» en segunda posición. Cuatro días más tarde lo hizo en tercer lugar el «Maître CoQ», de Jeremíe Beyou. El último clasificado, el «Tecnofiet», de Sébastien Destremau lo hizo 117 días después del ganador de la regata.

Fuente La Razon:

https://www.abc.es/deportes/vela/vela-oceanica/abci-rookies-y-veteranos-encuentran-vela-202009162141_noticia.html

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