Maurizio Sarri: del despacho del banco al scudetto

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Su historia es increíble. Diecinueve años después de haber abandonado su puesto como directivo en banca, Maurizio Sarri (Nápoles, 1960), gana por primera vez, a los 61 años, su primer «scudetto», en
la primera temporada como entrenador de la Juventus. A sus espaldas tiene una larga trayectoria en categorías inferiores, pateando como jugador y entrenador campos de tierra. Por eso, verlo hoy en la cumbre del fútbol italiano, causa asombro y admiración. Sarri fue un modesto jugador: defensa lateral izquierdo en la segunda categoría. Su carrera profesional la hacía en el banco Monte Pasqui di Siena, donde trabajó durante 18 años con cargos de responsabilidad. El banco invirtió en él enviándolo a Inglaterra, Luxemburgo, Alemania y Suiza, pero él nunca abandonó la pasión por el fútbol. «Estaba a cargo de las transacciones entre grandes instituciones bancarias para Monte Paschi. Luego elegí ser entrenador, un trabajo que haría gratis. He trabajado duro y no he llegado hasta aquí por casualidad. Todavía hay quien me llama el exempleado. Como si fuera una culpa haber hecho otra cosa distinta al fútbol», confesaba Sarri analizando con orgullo su pasado. Antes traje, ahora chándal Sus compañeros de banca lo recuerdan como un compañero con fuerte carácter y muy meticuloso, virtudes que le han servido especialmente como entrenador. Lo recuerdan también como un directivo al que le gustaba vestir con cierta elegancia. Por eso, habituado a llevar siempre chaqueta y corbata como bancario, sorprende verlo hoy en el banquillo con chándal y aspecto aparentemente descuidado, con su eterna colilla de cigarrillo de fumador empedernido. Quizás porque ha transformado el chándal en símbolo de libertad: «Soy un entrenador, no un modelo», ha llegado a decir. Comenzó a entrenar a los 21 años, casi por vocación natural, en las divisiones regionales toscanas. En el año 2000, tuvo que adoptar una decisión en cierta forma dolorosa: abandonar el banco para dedicarse solo a un sueño, el fútbol. El haber sido bancario marcó su trabajo: «La experiencia en el banco es un valor añadido: aprendí el valor de la organización y la capacidad de toma de decisiones», afirma Sarri. Su labor desde el banquillo se caracterizó siempre por el duro trabajo y la manía por los detalles. Esto le llevó a especializarse en esquemas de jugadas a balón parado. De ahí que un periodista le pusiera el apodo con el que es conocido: «Mister 33», por el número de esquemas habitualmente ensayados con gran meticulosidad. El periodista reconoció que no eran tantos los esquemas, pero ese número redondo, 33, reflejaba muy bien lo que terminaría por convertirse en uno de los puntos más característicos del llamado «sarrismo»: la constancia y meticulosidad. Después de buenos resultados en seis equipos regionales, llegó el salto en el año 2000 al Sansovino, en la provincia de Arezzo, con el que logró dos ascensos, para situarlo en la serie C2 en tres temporadas, conquistando la Copa Italia de la serie D. Después de estos buenos resultados, en 2003 saltó al Sangiovannese, también en la región de Toscana, donde encuentra a Francesco Baiano, exjugador de Foggia, que fue entrenado por el checo Zdenek Zeman, comenzando a hablar maravillas de Sarri: «Es uno de los mejores entrenadores que he tenido». Líneas altas y presión Trascendió así su fama: A nivel nacional comenzó a conocerse la historia de un entrenador maníaco en los detalles, que había hecho ganar media docena de promociones en equipos regionales, compaginando su trabajo de mover millones de euros en el banco mientras por la noche entrenaba y estudiaba sus esquemas con modestos jugadores. Empezó otra etapa en 2005, que lo llevó a entrenar al Pescara, Arezzo, Avellino, Verona, Perugia, Grosseto, Alessandria, Sorrento y Empoli, donde en el 2014 ganó la promoción a la serie A, con un equipo muy joven, habiendo hecho un gasto de 600.000 euros en fichajes. En Empoli se aplaude su fútbol hecho de líneas altas y presión asfixiante. Sarri dice que fundamenta su éxito en tres dotes: «Personalidad. Facilidad para hablar. Y conocimiento, lo que hace que los dos primeros sean creíbles. Además, estudio trece horas al día». Y aparte de empedernido fumador, también es un empedernido lector. «Cuando voy por las bibliotecas, me encanta oler el papel de los libros. No puedo amar la música, pero no sabría estar sin libros». «Me pagan por lo que haría gratis» Cuando comenzaron a circular comparaciones con Arrigo Sachi, un entrenador que hizo historia en el Milan de Berlusconi, lo contrató Aurelio De Laurentiis para que transformara su Nápoles. Estuvo cerca de ganar el campeonato, pero la Juventus continuó imponiendo su dominio. Su éxito internacional llegó con el Chelsea, al conquistar la Europa League en el año 2019, que le abrió las puertas de la Juventus. Fue contratado por los Agnelli para inaugurar un nuevo ciclo. Tenía que haber mostrado un «futbol bello», pero Cristiano Ronaldo ha sido el que ha marcado el ritmo y Sarri se ha tenido que adaptar, mostrando siempre el pragmatismo y la humildad que caracterizan su personalidad: «Soy hijo de obreros, con lo que gano, me sobra. Me pagan por hacer una cosa que la habría hecho por la noche, después del trabajo y gratis. Soy afortunado».

Fuente La Razon:

https://www.abc.es/deportes/futbol/abci-maurizio-sarri-despacho-banco-scudetto-202007290132_noticia.html

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